Sesiones fotográficas por el norte

La semana pasada os contamos como fueron nuestras vacaciones por el norte de España con los dos Supra y los dos NSX. Hoy toca enseñaros las fotografías de las 2 sesiones que hice a estas preciosas máquinas japonesas.

La localización es más que importante en las sesiones fotográficas.

Como fotógrafo, os puedo asegurar que siempre hay fotos que terminan por no salir a la luz jamás. El motivo es sencillo. A lo largo de una sesión fotográfica se llevan a cabo muchas tomas que, aún pudiendo ser buenas, hay otras mejores que terminan haciéndole sombra a las primeras. La creatividad es algo que aparece en el momento menos oportuno, y en mi caso, la mayoría de veces aumenta mientras estoy haciendo las sesiones fotográficas. Por lo tanto, en varias ocasiones, las primeras fotografías terminan perdiendo valor.

Durante el viaje, solamente utilizamos tres localizaciones que me llamaron la atención para las sesiones fotográficas. Puede que existan muchos fondos bonitos para acompañar al objeto en una toma pero, no siempre esos lugares son idóneos para ser utilizados. Tienen que tener algo que potencie al elemento a fotografiar en cuestión. Porque como suelo decir, para retratar únicamente a la pieza sin tener en cuenta lo que hay detrás de esta, es lo mismo disparar la cámara en Rusia que en tu casa. Hay que estudiar muy bien la localización.

En primer lugar quiero aclarar que dos de las escogidas, están a 10 minutos una de la otra, pero como siempre digo, si a 360º de uno mismo se pueden llegar a observar 4 escenarios distintos, imaginad a 10 minutos uno del otro. Pues bien, parte de las fotografías fueron sacadas en el Golfo Norte, en Barrika. Tal y como comenté en el anterior post, soplaba un viento muy fuerte y las nubes cambiaban la forma del cielo cada segundos.

Encontramos un camino sin salida con aires de carretera para touges japonesa que pegaba a la perfección con los dos NSX y el Supra de Niko. A momentos, parecía que se pondría a llover pero el tiempo terminó comportándose. La luz era perfecta. Casi me atrevería a decir que sería la luz que escogería en un estudio de fotografía para las tomas. Fijaros como brillaban las llantas ROTA a la luz de ese día. ¿Os habéis fijado en el detalle de las pinzas de freno?

El Supra, algo apartado de los dos NSX, daba a entender que tiene una personalidad propia. Contrastando con los arbustos de atrás marcaba la silueta poco uniforme debido al vinilo que a primera vista, cambia radicalmente respecto a la forma original. Como decían los demás del grupo cada vez que pasábamos por una zona natural con vegetación: “La vaca estaba a gusto en su habitat”.

De allí nos dirigimos a Sopelana, más concretamente al Peñon de Sopelana. Un lugar en el que ya había estado hace años pero esta vez, la diferencia era que tenía posando el Supra y la meteorología acompañaba a la perfección. Se mezclaban las nubes con la luz rojiza de la puesta de sol que impactaba contra las rocas dándome la oportunidad de obtener estampas como esta.

La siguiente localización para la segunda sesión de fotos fue en Santander. Esta vez el tiempo no nos respetó nada en absoluto. Se puso a llover de una manera increíble, cortándonos el paso de algunas carreteras donde el agua anegaba el asfalto. Pero la verdad es que tuvimos un golpe de suerte. De repente paró de llover y circulando, encontramos esta fábrica abandonada. ¿Os imagináis el típico lugar perfecto para una sesión de fotos a coches? Pues exactamente así era el lugar. Bueno, nuestro golpe de suerte duró a penas unos 20 minutos. Casi suficientes para hacer estas fotografías.

Cada rincón era exclusivo. Zonas donde toneladas de escombros marcaban un paisaje excepcional. No es la primera vez que meto en lugares así, ya que los suelo buscar para mis sesiones fotográficas pero, siempre me viene a la cabeza el mismo pensamiento. ¿Cuanto dinero, recuerdos y momentos habrán enterrados, olvidados y abandonados en estos lugares? Dejémoslo en el aire…

El reflejo del agua sobre las carrocerías y el suelo hacían brillar la escena mirases donde mirases. Un tema que hay que tener en cuenta cuando uno se mete en lugares así es la seguridad. Y no lo digo para ponerme en modo responsable con vosotros. Lo digo más bien para que tengáis cuidado con todo lo que os rodea allí dentro. Cristales, metales cortantes que os pueden rajar los neumáticos y sobre todo paredes endebles llenas de grietas que en cualquier momento pueden ceder.

El supra que estáis viendo en las imágenes es el de Carlos. ¿Recordáis eso que siempre os digo en cuanto a los sueños? Exacto, lo de quien la sigue, la consigue. Pues este es uno de los claros casos en los que perseguir algo que uno tanto desea, la constancia y la paciencia dan sus frutos. No os daré muchas explicaciones de este coche ya que, en cuanto baje a Barcelona tenemos una sesión preparada para poderos enseñar con todo detalle esta maravilla japonesa. A grandes rasgos, este Toyota Supra fue importado de Suginami, un barrio de Tokio, Japón. En 2005 aterrizó en el Reino Unido y su tercer hogar fue la casa de Carlos. La história os puedo asegurar que es más que interesante. Además, ahora mismo le está haciendo el swap a 2JZ GTE. ¿Ganas de verlo acabado? ¡Nosotros muchísimas!
El otro coche que veis a la izquierda es el Accord de Victor. La verdad que lo tiene muy bonito, y nos comentó que quería ponerle separadores para dejarlo algo más gordote. ¿Le acabará metiendo mano al motor?

En definitiva, buenos momentos, risas por doquier, coches, buenas fotos y rodeados de naturaleza absorbiendo la rica cultura que tenemos en nuestro país.

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