Koenigsegg CCX-R. Una edición muy rara de ver.

Ver un Koenigsegg CCX-R por las calles de Barcelona sería algo totalmente fuera de serie. En cambio, en Londres parece que todo es posible. Divisar hiper deportivos en las calles de la capital británica es tarea complicada pero totalmente posible.

A 1 centímetro de un Koenigsegg CCX-R. Sinceramente…IMPACTA.

Supongo que todos hemos visto más de una vez Ferraris, Lamborghinis, Aston Martins y demás deportivos de alta gama. Y para muchos que estamos en este mundo, aún siguiéndonos encantando, ya no generan esa euforia interna que suelen producir a cualquier amante del motor que los ve por primera vez. Imaginamos que, para los londinenses, es casi como ver un BMW M circular por nuestras calles, ya que, tal y como comentamos en uno de los post sobre el último viaje que hicimos a Londres, la ciudad está plagada de Bentleys, Maseratis y otros deportivos como los citados al principio de este párrafo.

Estando de viaje, sentados en el hotel leyendo artículos en internet para entender como era posible que hubiese tanta cantidad de este tipo de coches, empezamos a buscar y rebuscar donde se encontraban los hiper coches que aparecían por Harrods los fines de semana. No nos queríamos ir sin antes haber visto y fotografiado uno. Y de repente dimos con la clave. ¿Porqué no visitar uno de los concesionarios más conocidos de la zona? Los car spotters hablaban en las redes de un tal Joe Macari. Resulta que este concesionario ha albergado máquinas tan espectaculares como el F40 vinilado de color azul cromo que se ha dejado ver por internet.

Cogimos el coche y nos fuimos directos a ver que nos deparaba ese lugar. Una vez allí, entramos, nos presentamos, y le comentamos que estábamos interesados en hacer un reportaje de algunos de los coches que tenían expuestos ya que estábamos seguros de que a vosotros os iba a encantar poder ver lo que tenían allí adentro. Os prometemos que os haremos otro reportaje sobre los demás coches que tenían allí pero… hubo uno que nos llamó demasiado la atención, como si de un canto de sirena se tratase. Aún teniendo al lado coches muy exclusivos, este tenía algo especial. En efecto, se trataba de un Koenigsegg CCX-R.

Amablemente, el personal de Joe Macari nos lo aparto y abrió las puertas para poder hacerle un reportaje completo. Esta unidad es una de las 6 que se han fabricado a nivel mundial, y la única con volante a la derecha. El 4 de Agosto del 2008 fue el día en que salió a la luz esta pieza de museo. Suponemos que quien se compra coches de estas características, simplemente lo compra por tener (ya que el modelo le encanta) o por especular en un mercado que está al alza.

Con tan solo 1700 km recorridos este Koenigsegg CCX-R ya ha tenido dos revisiones en la casa oficial. Esta edición tiene todo el cuerpo de ese material tan ligero que os gusta, la fibra de carbono. El chasis también está fabricado en fibra de carbono aunque tiene partes en aluminio.

Esta palanca de cambios tan extraña mueve las 6 velocidades de la caja manual que tiene este Koenigsegg CCX-R. Las verdades hay que decirlas, y en mi opinión, tanto como el exterior me parece realmente espectacular, el interior deja que desear y mucho.

No tengo nada que objetar respecto a los bakets en color rojo. Hablo del volante, consola central, palanca de cambios y el panel de instrumentos. No se que es lo que quisieron crear los diseñadores de la marca sueca pero en absoluto está a la altura de lo que es este hiper deportivo.

Pero lo mejor estaba por llegar. En el momento que nos abrieron el capó trasero entendí por que motivo ese coche vale de segunda mano 969 mil euros. El diseño del vano motor y del corazón del Koenigsegg CCX-R es sublime. ¿Creéis que son suficientes los 1.018 CV a 7.200 rpm que desarrolla esta bestia? Se trata de un V8 con dos compresores volumétricos (Rotrex), un motor que tiene la rara característica de que puede funcionar con carburante E85 (85 por ciento de etanol y 15 por ciento de gasolina).

Puede que con este coche logres los 0-100 km/h en 2.9 segundos, pero en definitiva, se trata de un deportivo que uno adquiriría para tener en su colección de coches tal y como si de coches a pequeña escala se tratase.

Divertido sería poderlo probar en un circuito, pero imaginamos que un pequeño fallo que acabe en golpe haría perder un alto porcentaje del valor del Koenigsegg CCX-R. Y hay que ser realistas… Para circular por el centro de una ciudad con el cambio manual que tiene dudo que sea algo cómodo. Por lo tanto la idea de tenerlo como un coche de museo es una buena opción ya que esta unidad estaba impecable.

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