SIXPOTBASH. Una tanda donde predominan los seis cilindros.

Si nos sigues frecuentemente, sabrás que esta web del motor nació a partir de un proyecto de final de curso que se ha mantenido vivo gracias a la actividad irregular y a que desde hace unos años, nosotros, los integrantes, ya no lo tomamos como un hobby. ¿Porqué te cuento esto? Porque el viernes día 15 estaba trabajando y tenía unas ganas tremendas de salir para enfrentarme a mi otro trabajo: Sobrevivir dos días en Motorland, con temperaturas de más de 40ºC y durmiendo en una tienda de campaña. ¿Cómo crees que acabará la cosa? Sígueme y te enterarás de absolutamente todo…

Sixpotbash: la tanda en “Mordorland”

La cosa empezó cuando salí a las 20:00h desde una localidad a las afueras de Barcelona, en una furgoneta que había sido una ambulancia cargada con más de 20 pares de ruedas y 400.000 km a sus espaldas. Todo apuntaba a que iba a ser un viaje lento, pero no. Cuando hay buena música de por medio y muchos temas de conversación como Pokémon GO o cuestiones igual de japonesas como puede ser el propio drift, el viaje se hace ameno. Con una parada a cenar casi fuera ya de Cataluña, llegamos al circuito a eso de las 12 de la noche. Los coches estaban ya descargados de los camiones, así que merodeamos por el paddock hasta que encontramos a varias personas dispuestas a pegarle patadas a un balón, porque jugar a fútbol no se le puede llamar a lo que hicimos. Tras descargar la furgoneta era hora de dormir, ya que el sábado prometía, y… ¡Así fue!.

Prometía un madrugón a las 6:30 de la mañana, a dos horas y media para que empezara la tanda y sin desayuno. No es un problema, empecé a faenar con lo que suelo hacer en estos eventos. Una tarea que a mi por lo menos me completa mucho y es captar momentos como el amanecer sobre los coches y furgonetas cuando prácticamente nadie estaba de pie. Conforme avanzaban los minutos la gente se iba despertando y preparando sus coches respectivamente. Algunos incluso me ofrecieron desayuno, al cual me negué, pero… ¿Quién se niega a un batido de chocolate bien calentito a 15ºC y en manga y pantalones cortos? ¡Imposible!.

Durante la anterior noche vimos algún coche con problemas y que por desgracia a primera hora aún no habían podido solucionar. Nada es imposible y entre unas cuantas manos pudieron solventar la fuga de anticongelante de este E36 antes de pasar por oficinas a hacer el papeleo correspondiente.

Cuando el briefing estaba hecho y los pilotos tenían “la pulsera del todo incluido” como si de un hotel se tratase, se dirigieron a pista como alma que lleva el diablo. Parecía que todos tenían ganas de correr. ¡Y no es para menos!

La anécdota del sábado fue cuando a mediodía entre con Alberto en su S14A para hacer una tanda. En ella me disponía a grabar el primer corto para componer un pequeño vídeo que saldrá dentro de unos días, pero de repente algo comenzaba a no ir bien… Un sonido extraño de repente al salir de la tercera curva del trazado nos puso en alerta. Yo creía que era un neumático pero rápidamente nos dimos cuenta que ese no era el mal. Todo apuntaba al diferencial así que salimos de pista y el coche se quedó sin utilizar durante todo el día pero por suerte nos traerían a la tarde un autoblocante de S14. A partir de este momento me dediqué a montar de copiloto en la mayoría de coches para poder grabar muchos clips, de los cuales, saldrá un vídeo que próximamente colgaremos. Éste fue mi sábado, porque al caer la noche y llegar el recambio del Nissan S14 me puse manos a la obra con él para ayudarle en todo lo que fuera posible.

Allí estábamos, con el coche puesto sobre neumáticos y yo desapareciendo unos minutos para tomar estas instantáneas que me ayudarán a relataros mejor la noche que pasamos. Normalmente éste es un trabajo que en un elevador y con los útiles necesarios se completa en quizás algo más de 2 horas. A nosotros se nos alargó la cosa más del doble. Para sacar el diferencial roto, ningún problema, en una hora estaba fuera, y como veis el aspecto que presentaba no era nada bueno. El piñón de ataque se había desintegrado literalmente y había hecho estragos en la corona del diferencial. Para mejor suerte aún, pudimos abrir y bloquear el nuevo diferencial sin ningún problema, pero claro ahora venía lo complicado. Con la posición en la que salía el diferencial del subchasis trasero era totalmente imposible de encararlo de nuevo, así que estuvimos hasta las 02:00h intentando hacer que entrara, pero el sueño pudo con nosotros. Hicimos bien, porque en la mañana del domingo, al sacar la barra estabilizadora y usando un poco de fuerza bruta entró sin problema ninguno.

¡Ahora si! A desayunar y a pista…

A pesar de la noche que pasaron la mayoría entre cenas copiosas, algunas bebidas halagüeñas para el gaznate y mucho trabajo, allí estaban. ¡Los pilotos tenían ganas de darlo todo en pista!

Fue poco el rato que se tardó en marcar el “carrilito” que pasaba al lado del muro, y es que entre el calor y la calidad de los pilotos, los neumáticos duraban muy poco.

Y hablando de calidad, como habréis visto en la portada, muchos fueron los que se animaron a hacer “el trenecito”. Un trío de diferentes nacionalidades, japonés, alemán y sueco. Éste último es un coche poco, o directamente, nada común verlo en España practicando esta modalidad.

Otro 6 cilindros que remarcamos, bailaba de manera espectacular en todas las curvas de este trazado de Motorland. A pesar de ello, no pudo finalizar el día…

Sufrió la embestida del Skyline R33 y su frontal tubular… imaginaros el resto. Aunque no fueron los únicos pilotos que tuvieron problemas. Como veis el E36 hizo un kiss the wall o mejor dicho, un wrecking ball (bola de demolición). Por suerte los daños solo fueron materiales y no hubo que lamentar si quiera ni una pequeña tortícolis.

Otro coche poco común en nuestros circuitos es el Ford Sierra. Con un propulsor de 4 cilindros que cubicaba 2 litros y rendía 115 cv demostró que las manos son más importantes que la potencia, una lección que aprendí ese fin de semana. A continuación os contaré el porqué.

Alberto, al que veis en la fotografía, marcándose una entrada con dabbing incluido, me prestó su coche por una tanda, mi primera tanda de drift. Me considero una persona experimentada en Gran Turismo, Forza Motorsport o cualquier simulador de conducción. ¿Pero sabéis qué? No tiene mucho que ver, ayudan a tener una cierta idea, pero a la que entras en el habitáculo de un coche real, la teoría que aplicas en el mundo virtual, cambia en su totalidad.

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