Como ir al salón del automóvil de Ginebra. ¿Vale la pena?

Podríamos haceros un post de todos los coches se pudieron ver en Suiza, pero hemos preferido explicaros a través de las palabras de Carles, los detalles que uno necesita saber para poder asistir al salón del automóvil de Ginebra y si realmente vale la pena o no viajar para verlo.

Un sube y baja para ver los coches más espectaculares del mundo. Así se asiste al salón del automóvil de Ginebra.

Muchas veces nos planteamos como podemos hacer para visitar ciertos lugares y eventos, y es cierto que a veces la información en internet no es muy clara o termina liándote porque terminan habiendo demasiadas opiniones diversas, sobre todo en foros. Por ello queremos explicaros como tenéis que hacer para asistir al próximo salón de Ginebra si salís desde Barcelona. De estar en otra ciudad o país, los costes aproximados variarán según la distancia que tengáis que hacer en avión, es decir, el coste de las aero lineas.

Nunca es tarde para viajar y hacer lo que nos apetezca. Siendo sinceros, tenemos todas las ciudades de Europa a un tiro de piedra. En el caso de Carles, siempre ha asistido a todos y cada uno de los salones del automóvil que se han hecho en Barcelona, como muchos de los fanáticos de la automoción que estáis leyendo estas lineas. Pero también, desde pequeño tenía esa idea dando vueltas en su mente, de asistir a otros salones de coches, que tienen muchísimo más peso que los que tenemos en España. Como por ejemplo el de Detroit, Frankfurt, Tokyo o Ginebra.

Y hablando de este último, él estaba tomando un café con los compañeros de trabajo, y se plantearon un ¿Y porque no vamos este año a ver el salón del automóvil de Ginebra? Y como ya sabéis, aquí en España, todo lo que se acompaña de un <> termina haciéndose realidad. Es como un conjunto de palabras mágicas que tienen efecto inmediato. Y en este caso, este grupo de personas estaban juntas por algún motivo. Todos ellos trabajan de desarrolladores de componentes de la carrocería y las piezas estructurales en automoción, es decir, hacen que el diseño de un vehículo pueda ser fabricado y montado.

Una vez decidieron que todo el grupo iría, se metieron en la web del salón del automóvil de Ginebra para comprar las entradas. El precio de la entrada es de aproximadamente 15,50 euros, y digo aproximado porque el cambio del euro con el marco suizo puede variar. Un punto que tenéis que tener en cuenta es que, si vais a ir un grupo de más de 20 personas, tenéis descuentos por cantidad, aprovechadlos.

Hoy en día tenemos a mano cualquier página web para comprar billetes de avión. No diremos cuales para no hacer publicidad de ninguna en concreto, pero si os podemos decir que los precios, comprando el pasaje de ida y vuelta desde Barcelona a Ginebra con 3 meses de antelación y consiguiendo una buena oferta, deben oscilar entre los 60 y los 90 euros. Si los veis mucho más caros seguid buscando porque algo bueno tiene que aparecer. El vuelo dura aproximadamente una hora y 45 minutos, así que, si hacéis como Carles y sus compañeros que cogieron el vuelo a las 6:15 de la mañana, tendréis todo el día para poder disfrutar del salón del automóvil de Ginebra. ¡A veces hay que madrugar para conseguir lo que uno quiere! Igualmente el salón no abre las puertas hasta las 9 de la mañana, por lo que si queréis hacer un sube y baja, un vuelo a esas horas de la mañana es perfecto. En caso de que queráis pasar una noche en Ginebra para visitarla o porque queráis estar dos días en el salón, aunque con uno ya es suficiente en este caso, los precios de los hoteles, vistos para esas fechas y con la antelación que os hemos dicho anteriormente, rondaban los 70 euros la noche en habitación doble.

Algo interesante y por lo que no se pierde tiempo en absoluto es que el salón está situado en un centro de convenciones que está justo cruzando el aeropuerto. 5 minutos a pié son suficientes para llegar al salón. Carles afirma que está todo muy señalizado desde la terminal. Siguiendo los carteles gigantes uno no tiene pérdida. La gente que vive en ginebra o que había ido con vehículo, aparcaba en el parking del aeropuerto y debía seguir las mismas señalizaciones para acceder al centro de convenciones.

Tenéis que tener en cuenta que Suiza es realmente caro. Por ejemplo, un agua de medio litro puede costar casi 5 euros. Y en comida rápida, para desayunar, comer y algo para picotear, debéis calcular unos aproximados 30 euros. Y no hablamos de comidas rápidas contundentes… Unos nuggets de pollo con patatas fritas salía por 15 euros. Por este motivo no hagáis cálculos económicos justos. Carles aconseja que, justo antes de empezar una visita a un salón del automóvil como el de Ginebra, os miréis un mapa para situaros y descartar así las marcas que no queráis ver. Habrá gente que quiera ver todas, está claro, pero si solo tenéis un día es algo necesario que debéis hacer. Una vez estudiado esto, ya podéis empezar a disfrutar.

Escogieron ir en Sábado, un error que afirman no cometerán el año que viene. Demasiada gente y sobre todo muchos niños. Y aunque los Suizos sean personas muy civilizadas, se hace molesto tanto cúmulo de personas ya que la visita no es fluida. Lo mejor es ir entre semana aunque os cueste un día de vacaciones, tal y como dice Carles.

Algo que remarcan que les falló bastante fue que existía una red wifi, pero no está abierta al público general. No comprendían si era de pago, o era una red utilizada por los stands únicamente. Creo que es algo necesario a día de hoy, y más en un salón tan importante como lo es el de Ginebra.

La comunicación entre las personas es correcta. Eso si, debéis tener un buen ingles para poder leer los carteles con la información de los vehículos expuestos y sobre todo para comunicaros o entender las explicaciones que el personal puede ofrecer.

Y teniendo en cuenta que va a ser un día largo ya que el salón lo cierran a las 7 de la tarde, uno a veces quiere descansar estando sentado en algún lugar. Pues, a parte de zonas donde hay sillas para sentarse, tenéis la posibilidad de entrar en casi todos los vehículos que están expuestos y sentaros en ellos. Hacemos esta pequeña broma de “descansar dentro de los coches” para remarcar que, por culpa del tipo de gente que no tiene un saber estar correcto, aquí en Barcelona no permiten ni abrir el capó de un coche.

Recordamos que a nuestro compañero Juan Pablo casi le cae una buena represalia por parte de la seguridad del salón del automóvil de Barcelona por haberlo hecho. Es ridículo que por culpa de 4 matados que hayan hecho gamberradas en un salón se haya tomado esta política de tolerancia cero. Creo que se debería tomar otras medidas, porque a los que nos apasiona el mundo del motor, desde el respeto queremos observar todos los detalles que cada máquina ofrece.

Es curioso porque, al entrar al salón del automóvil de Ginebra, te encontraba de cara con Gemballa y Liberty Walk. Solo con eso uno ya tiene suficiente para todo el día nos explicaba Carles con tono de leve sarcasmo, ya que tenía unas ganas tremendas de seguir recorriendo el salón.

Lo bonito de este salón es que, no solamente puedes entrar en los coches “más comunes”, esos que podrías ver en una ciudad costera un día soleado, sino que, con un poco de paciencia debido a que las colas eran muy largas, uno puede llegar a entrar en coches de marcas de preparadores como RUF.

De las otras marcas como Audi o Mercedes, poder sentarte y encerrarte dentro del coche, aunque no lo pudieses conducir, podrías tener la sensación ergonómica que ofrecen estos vehículos.

Y en el caso de Carles y sus compañeros de trabajo, ver en el stand de Seat el nuevo Seat Ibiza en el cual ellos han participado en la gestión y creación de las piezas del mismo por ordenador es algo que impacta. Sobre todo pensar que todo su trabajo tiene más que una utilidad, poniendo su gran grano de arena para convertir un simple diseño en un coche real.

En definitiva, hay que ir entre semana y con gente que le apasionen los coches como a ti. Con un presupuesto menor a 100 euros puedes ir y volver en un día, visitando uno de los salones más espectaculares que hay, el salón del automóvil de Ginebra. Definitivamente, poder estar rodeado de todas esas máquinas vale mucho la pena. Sin duda volverán a repetir.

Y vosotros ¿asistiréis?

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